La Escencia Sagrada del Copalli – Iztac Teteo

 sahumador

POR: LOLITA VARGAS – LOLMALINALTICITL

 

 EL SAHUMADOR Y LAS SAHUMADORAS

USO Y COSTUMBRES EN LA TRADICION  CONCHERA ACTUAL.

INTRODUCCION:

En el México prehispánico la presencia del fuego y el sahumador estuvieron ligados íntimamente. La historia y la cerámica rescatada hasta el presente, nos manifiestan la importancia del sahumador en la vida cotidiana de los pobladores del continente Americano.

Concretamente en Mesoamérica, el universo de sus antiguos pobladores, se manifestaba pleno de la presencia de Dios. Dios en sus muy diferentes manifestaciones estaba en el interior de los seres. Así pues, rendían honores y respeto a todo lo creado y de manera muy importante a los instrumentos y elementos con los cuales obtenían su diario sustento.

Nos dice Fray Bartolomé  de las Casas y Fray Diego Durán:  “Si  habían de cazar plumas, la misma liga para tomar los pájaros, la incenciaban.”  “…les mandaban que antes de salir de casa, sacrificasen al fuego y le hiciesen oración, y a los umbrales de las casas y, en llegando a los montes, que los saludasen e hiciesen sus sacrificios y promesas”.

De manera importante, tanto en la práctica ritual de los sacerdotes, como en  la    veneración en el  altar domestico, el sahumador estaba presente, para rendir tributo a la divinidad.

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En el universo Azteca, el fuego del hogar, el fogón, consagrado a Chantico, era el fuego que unificaba a toda la comunidad,  dicho fuego se mantenía siempre vivo, a excepción de cuando se cumplía el ciclo de 52 años, un siglo de acuerdo a la cuenta indígena y se llevaba a cabo la renovación del fuego sagrado. En dicha ocasión, todos los fuegos se apagaban, encendiéndose posteriormente con el fuego proveniente del ritual celebrado, en lo que actualmente conocemos como cerro de la estrella en el Distrito Federal.

En el hogar el primer fuego a encenderse era el del fogón y de ahí se pasaba a encender, partiendo del fuego de Chantico, el sahumador, para dar gracias a las deidades tutelares del hogar.  En su libro Mosaico de turquesas, nos dice El erudito Arturo Meza: “Chantico reside en las tres piedras del hogar, junto a donde están el metate y los utensilios para cocinar. Cuando se van a tomar los alimentos, se le ofrenda al fuego que crepita entre los leños y a la esencia femenina custodiada por las piedras. En el fuego esta el amor, el calor de la casa ..” y en síntesis, la unión de la pareja, la familia y por ende de la nación.

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Un día en el México prehispánico, se iniciaba dando gracias al Dador de la vida, sahumando a las deidades, los sacerdotes en sus respectivos templos y  la gente común en el altar domestico. Así también el día concluía Dando gracias a Dios por los beneficios recibidos y sahumando nuevamente a las deidades y a los instrumentos de sustento.

En síntesis, el sahumador fue un instrumento indispensable en la vida cotidiana de nuestros ancestros,  durante el tiempo sagrado en que se llevaba a cabo un ritual, los sahumadores,  eran receptáculos en donde se encarnaban los Dioses, y mediante la quema de resinas aromáticas,  se realizaba una comunicación del humano, con lo Divino.

En el presente, tratamos de seguir los pasos de nuestros ancestros, así en los rituales que llevamos a cabo en la Tradición de Danza Conchera, el sahumador y la función de sahumadora, revisten una importancia con características muy particulares, mismas que son motivo de este breve trabajo, en el que tratare de compartir mi humilde opinión con todos aquellos amantes de México y sus tradiciones, al igual que yo.

 

 

 

 

 

 

 

EL SAHUMADOR Y SUS ESENCIAS:

Los hallazgos arqueológicos del México prehispánico, revelan la importancia del sahumador y de los llamados incensarios para la sociedad de la época.  La variedad de formas, tamaños y los diversos sitios en que estos objetos han sido encontrados, manifiestan su importancia, tanto en usos ceremoniales en los templos y el culto a los Dioses,  como en la vida cotidiana del hogar.

En las tumbas de los grandes SEÑORES, invariablemente esta presente este instrumento, indicando que la presencia del sahumador era imprescindible, para lograr con éxito su paso por el Mictlan y llegar a salvo al lugar de descanso eterno.

Las esencias depositadas en el sahumador eran quemadas para transformarlas en substancias ligeras capaces de llegar al ámbito de las deidades.

En la tradición conchera actual, ubicada en la región del bajío, de la República Mexicana, que comprende los Estados de Querétaro y Guanajuato, principalmente, las llamadas Mesas de Danza, de las que más adelante explicare su origen, estructura y organización, continúan haciendo uso del sahumador y sus esencias.

Este instrumento de barro, reviste una singular importancia, pues ningún ritual se inicia sin el sahumador prendido y al cierre total del ritual, lo último en llevar a cabo es la entrega del sahumador. Esto se hace entre las mismas sahumadoras, si son varias las que están presentes, si es una sola, el sahumador será entregado a la sahumadora por el capitán o jefe de aquel oratorio, a cuya fiesta se acudió.

El sahumador  debe pasar por una ceremonia de consagración, para que de acuerdo con la tradición cumpla mejor con su misión, ya que se dice que el sahumador es como un navío, cuyas esencias transportan nuestras oraciones el cielo.

La ceremonia de consagración del sahumador se realiza de la siguiente manera:

El sahumador debe ser preferentemente nuevo, aunque yo acostumbro cíclicamente fortificar los sahumadores con los que trabajo y que no son nuevos, de  la misma manera.

Se localiza un sitio en donde sea posible, pidiendo permiso a la Madre Tierra, la Madre Tonantzin, abrir un hoyo y enterrar boca abajo el sahumador, desde que se esta removiendo la tierra, se pide mental y verbalmente, se pone la intención, en que la madre tierra dé fuerza al sahumador para generar armonía.

En el México prehispánico, se pensaba que los elementos eran receptores de fuerzas divinas, así que se procuraba hablarle a las cosas y explicarles las razones por las cuales se solicitaba algo, desde su forma más simple de lenguaje común, hasta la más compleja o “lenguaje de lo oculto”, llamado nahuallatolli, se hacían estos “convencimientos”.

Así hacia el caminante en la superficie de la tierra, el leñador frente al árbol, el pescador que llegaba al río, etc… Siguiendo el camino trazado por los ancestros, la sahumadora solicitará a la madre tierra, que su instrumento de barro, que de la tierra provino, tenga la fuerza para generar armonía, salud, felicidad, prosperidad, etc., en todos los sitios en donde su energía se irradie. El sahumador deberá estar enterrado durante 8 días, al término de los cuales, igualmente pidiendo permiso, se extrae de la tierra, se limpia cuidadosamente y se rellena en su posición normal de agua bendita durante 5 días, lo que nos en su suma el sagrado 13.

Al concluir ese término, el sahumador está fuerte y listo para cumplir con la misión solicitada. En mi experiencia personal, todos los sahumadores que he consagrado, en años de uso, ninguno se me ha roto, en especial el que porto para las ceremonias concheras lleva años activo, en un uso intenso y sigue maravillosamente bien. 

La esencia base para el sahumador es el copal blanco, pudiendo cada sahumadora preparar la mezcla de esencias que considere apropiada para lograr, tanto su entonamiento personal como colectivo, con las fuerzas cósmicas que se manifiestan en cada ritual. A mí me gusta preparar una mezcla de copal, estoraque, almizcle, incienso y mirra, muelo en mi molcajete las esencias, dejando unos trozos más o menos grandes de copal, con cuidado coloco estas esencias que tanto valoro en mi copalera.

Es conveniente, el portar algunas hierbas secas como el romero, la ruda, o bien bayas de enebro, las cuales tienen la cualidad peculiar de limpiar el entorno de vibraciones “negativas”. Cuando el ambiente esta muy  “cargado”,  son  muy útiles, pues de inmediato polarizan la vibración, transmutan lo negativo  en positivo.                      

El sahumador en náhuatl recibe varios nombres de acuerdo a su forma y uso, por ejemplo, el más común es el  de popochcomitl, también recibe el nombre de tlemaitl y el de pocyaocaltontli, específicamente como incensario.

 sahumador

El popochcomitl  tiene una forma alargada, va hacia arriba, como una olla que humea.

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El Tlemaitl es el que se usaba ritualmente en los templos de nuestros ancestros, es un mango alargado que tiene al final la “olla” para colocar los carbones, es literalmente un sahumador de mano.

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El  pocyaocaltontli es el incensario fijo, que se ha encontrado en muy diversos sitios, desde centros ceremoniales, hasta tumbas y que incluso servía para quemar muy diversas esencias y elementos, que de acuerdo a ciertos estudios,  se piensa que podría haber sido sangre…

 El fuego del sahumador es un Fuego Interno, no se debe permitir que haga llama que se proyecte hacia el exterior del mismo. Es una representación del Fuego interno de la Madre Tierra, el cual permanece en su vientre, cuya presencia asegura la vida del planeta. La columna de humo blanco que asciende, manifiesta la evolución y el cambio, que lleva a ascender en el nivel de consciencia, a través de la ofrenda y del “sacrificio”. Solo así es posible obtener el merecimiento para que la materia al igual que el copal al contacto con el fuego interno del sahumador, se transforme en una sustancia ligera, capaz de llegar al ámbito de lo divino. Hay que portar una flor para controlar ese fuego, con armonía y prestancia. Lo ideal es un crisantemo o clavel.

EL COPALLI

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Mediador entre el cielo y la tierra, entre la materia y el espíritu, entre vivos y muertos, lazo de unión del humano con Dios-Diosa, elemento que transporta las oraciones al ámbito de lo Divino, esa es la función del copal.

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Las volutas blancas que se producen al quemar el copal, son consideradas Divinas y reciben el nombre de Iztac Teteo (Dioses Blancos). El humo que asciende es una muestra evidente del dialogo que se esta llevando a cabo con Dios-Diosa. La columna de humo  se transforma en el Eje del Mundo, en torno al cual giran el universo y sus criaturas.

Nos cuentan dentro de la Tradición, que Quetzalcoatl transformado en su nagual vegetal, en un árbol, se punzo así mismo, ofreciendo sacrificio, acto que permitió que fluyera de  su ser, la aromática resina blanca del copal. Al caer aquella “sangre blanca” sobre la braza ardiente, al acto se convierte en el perfumado humo blanco que limpia, purifica y asciende transportando las oraciones y peticiones al cielo.

 La resina se obtiene de un árbol de la especia Bursera Bipinnata. La forma para obtener la resina varía, según el producto que se desee obtener. El copal de piedra o goma se recolecta directamente de la corteza del árbol, el copal blanco o santo se extrae de forma muy similar a como se hace con el hule y el chicle, realizando cortes diagonales a lo largo del tronco o rama del árbol, de tal manera que al caer se recolecta en una penca de maguey colocada bajo la última incisión, lo que le da una forma alargada, por cual es también llamado copal de flecha.

El copal es llamado Iztacchihuatl “mujer blanca”, en el lenguaje “secreto” de los ancestros anahuacas, nombre que encierra diversas claves, asociadas a lo Femenino.

En el Antiguo Anahuac el copal  simbolizaba la  incorruptibilidad e inmortalidad. Su grato perfume es real pero inasible, por lo que representa el ámbito de lo espiritual. En las ceremonias, su aromático humo blanco ubica el  lugar por el cual transitan  las ánimas.

En un uso terapéutico el copal sana las enfermedades producidas por él frió y la humedad, así como también calma los dolores de cabeza, activa la glándula pineal permitiendo el ingreso a estados de conciencia acrecentada. Para protección de los niños, aun en el presente en ciertas comunidades, se les cuelga en el cuello una bolsita de algodón con una bolita de copal, como medida preventiva que evita enfermedades.

Otro uso ritual del copal, se llevaba a cabo en la elaboración de esculturas, hechas de dicha materia. Cuando esta fresca la resina es moldeable y al secarse se endurece, es factible darle forma y que perdure. Estas esculturas se hacían como forma de dar tributo a la madre tierra a Tonantzin, a Tlazolteotl, e incluso acompañando a ciertos personajes en sus tumbas.

También se ha encontrado copal, formando parte de la base, del mango, de los llamados  “cuchillos de sacrificio”.

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 Al ser quemado el humo blanco se asociaba con las lluvias, por lo que también se pensaba que de esta manera se honraba a Tlaloc, y se empleaba para solicitar agua de lluvia.

 

Es importante observar ciertas constantes en elementos considerados  “sagrados” alrededor del mundo. Por ejemplo las resinas ofrecidas por los llamados Reyes Magos, como regalo al niño Jesús, la Biblia nos narra que fueron Incienso y Mirra. Ambas resinas provienen de especies ubicadas dentro del genero Bursera, en su variedad llamada Boswellia que produce el llamado incienso y la Commiphora de las que se obtiene la mirra.

En el entorno local, algunas personas le llaman mirra, a la corteza del árbol de copal, impregnada de la resina.

El copal es un elemento imprescindible en los rituales, es considerado una ofrenda digna de ser ofrecida al Padre Madre Dador de la Vida. Actualmente forma parte de los elementos con los  que la sahumadora   inicia los rituales, por medio del cual limpia, purifica y eleva la vibración de lugar y las personas presentes. Su uso más común, es quemado sobre la braza ardiente del sahumador.

Sahumador y Copal:

La combinación de los cuatro elementos esta presente en un sahumador encendido, es el “corazón” del  ámbito  donde se esta llevando a cabo un rito. Por lo tanto, el sahumador, la braza ardiente, la columna de humo, Iztac Teteo, tienen su propio lenguaje, el cual es susceptible de ser interpretado, amen de que per se, la quema del copal en el sahumador, produce específicos resultados de armonización. 

En los ritos de iniciación y renovación, que requieren de una muerte ritual, la ceniza, resultado final de la quema de copal, era empleada para propiciar la resurrección de los ciclos de la naturaleza.

La aromática resina de copal,  extraída del árbol del género Bursera Bipinnata y es uno de los grandes dones que nos otorga la madre naturaleza.

 

 

 

 

 

 

 

LA  SAHUMADORA

El origen de lo que ahora conocemos como tradición de danza conchera, parte de un acontecimiento de singulares características, el cual sucedió en la actual ciudad de Santiago de  Querétaro, Qro. , el 25 de julio de 1531.

Cuenta la historia lo siguiente: En una batalla sin armas se enfrentaron Españoles y Chichimecas, en lo que hoy conocemos como cerro de Sangremal, estando la lucha muy reñida, se apareció una cruz refulgente en el cielo y un personaje que los Chichimecas identifican  como Quetzalcoatl y los Españoles como Santiago Apóstol, ya que el 25 de julio es día de veneración del Santo. Al sucederse el prodigio ambos bandos caen de rodillas al suelo y se escucha el grito firme de “EL ES DIOS”.

Termina así la batalla y los Valientes Chichimecas, solicitan que fuese colocada una cruz en el lugar del prodigio, para que por siempre jamás fuese venerada, así también el nombre del cerro, fue desde entonces sangremal, en honor a la sangre derramada y El Señor Santiago, se transforma en el Correo de los Cuatro Vientos.

Ahí se marca el inicio de lo que actualmente conocemos como tradición conchera, conservándose las palabras sagradas de “EL ES DIOS”, como el saludo obligado de todos los concheros.

Indudablemente que la tradición de danza conchera ha pasado por varias etapas y a variado ligeramente algunos de sus elementos, por ejemplo, originalmente se tocaba exclusivamente la concha y el atuendo era de enagüilla, conforme fue pasando el tiempo, se adicionaron los instrumentos prehispánicos, el teponaztle primero y posteriormente el huehuetl; así como el atuendo ha sido tendiente a imitar al de los Guerreros y Cihuatl Aztecas. En el presente se han adicionado, una gran variedad de elementos sobre todo en el atuendo, lo que permite que converjan en una ceremonia diversas manifestaciones que enriquecen y dan un gran colorido a nuestras fiestas.

Los concheros estamos organizados en las llamadas Mesas de Danza, cada mesa es independiente y establece lazos con otras mesas de danza e integrantes de diversa índole de la comunidad conchera.

La forma en que las mesas están organizadas,  parte de un orden similar a la milicia, ya que se cuenta con un Capitán General,  Capitán primero si en esa mesa ya se ha designado a un futuro heredero de esa palabra, Capitana de Malinches, Sargentos, Alférez, soldados y tropa.

La danza conchera, desde mi punto de vista, se considera una conquista, ya que se libra una batalla con uno mismo, es la conquista espiritual del ser, a través de la materia, el vehículo físico es sometido por la fuerza del espíritu, en su propósito de acercarse a Dios. Dando esto como resultado la templanza de la materia y el espíritu, el equilibrio psicofísico que purifica y abre los caminos hacia la perfección del ser.

Con esta breve introducción,  paso concretamente al tema  de la Malinche de Sahumador.

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La sahumadora es una intermediaria entre lo Divino y lo terreno, considero, que es por eso que recibió en la danza conchera el nombre de MALINCHE, pues, si nos atenemos a la historia, Doña Marina, Malinalli Tenepal, la Malinche, era  una intermediaria entre el mundo indígena y el español, era la lengua que expresaba e interpretaba. Su función fue sumamente importante y desgraciadamente muy mal juzgada por el desconocimiento de su verdad histórica, por el grueso de la población mexicana. 

Una sahumadora, debe estar consciente que va a ejercer una función muy especial, que gratifica enormemente el espíritu, pero que indudablemente implica servicio, disposición y flexibilidad. Por lo tanto el  PRIMER  requisito para iniciarse en este camino, es que realmente del corazón se manifieste el deseo, la disposición de trabajar como sahumadora.

Cuando ese requisito se da, todo lo demás suele ser sencillo.  Los elementos  materiales con los que  debe contar una sahumadora son:

Sahumador, carbón, copal, esencias, cerillos, ocote, mantel o pañuelo rojo y un morral donde colocar y poder transportar eficientemente el material que permanentemente se ocupa.

Siempre se debe estar preparada y alerta, para en armonía y común acuerdo apoyar a otros miembros del grupo en su también importante función, El tema principal de estos “consejos”, es la sahumadora, sin embargo, debo advertir, que en realidad dentro de la comunidad conchera, todos desempeñan un papel importante, el que estemos organizados con diferentes títulos, es con el propósito de que haya un orden, que nos lleve a cumplir con el lema de los concheros, el cual es UNIÓN, CONFORMIDAD Y CONQUISTA, al servicio de la tradición en su vinculo con lo divino.                  

La sahumadora debe encender su sahumador con la debida anticipación, para que cuando los demás estén listos, el sahumador ya este dispuesto a cumplir con su sagrada misión, por lo tanto siempre se debe estar, en cuanto a tiempo se refiere, antes que los demás, quien tiene este cargo, debe ser sumamente puntual, lo primero y más importante a preparar es su sahumador,  pues de no ser así, entorpece gravemente el ritmo de la ceremonia.

El sahumador se enciende con pequeñas varitas de ocote, las cuales como todo lo de la sahumadora, se deben disponer  debidamente cortados con anticipación, eso le va a facilitar las cosas. Al encender el sahumador, se aconseja, el que desde las varitas de ocote, se plasme una intención al sahumador, como ya explique en las primeras paginas, nuestros ancestros acostumbraban hablarle respetuosamente a la esencia de las cosas, el poder del verbo y el del pensamiento, combinados con lo que más tarde será la braza sagrada, dan como consecuencia una combinación, de elementos que bien dirigidos, con pureza de intención en nuestro corazón, generaran armonía y el propósito de intermediación de toda la comunidad con lo Divino.

Yo acostumbro el poner al inicio del encendido del sahumador, una pequeña cruz de ocote al centro, pequeñas varitas no muy gruesas rodeando la cruz y permitiendo que se haga una flama de regular tamaño, inmediatamente coloco pequeños trocitos de carbón haciendo la señal de la cruz, sobre el sahumador y espero a que   se prendan, estos al arder forman un eficiente colchón de fuego listo para encender carbones más grandes y permitir que el sahumador, debidamente “alimentado”, arda el tiempo que sea necesario. Acto seguido le aporto las esencias de mi mezcla y de inmediato se esparce su grato aroma.

Si alguna sahumadora experta lee estas líneas y tiene más elementos para aportar, ojalá lo haga, pues el que cada una de nosotras comparta su experiencia, entusiasmará a otras comadritas, para iniciarse en este servicio.  Precisamente, el que yo me atreva a escribir mi propia experiencia como sahumadora, es motivada por la solicitud, que me hizo una muy querida amiga, de preparar, enseñar  a su hija este noble conocimiento. Si mis palabras sirven para entusiasmar, ayudar y apoyar  con lo que hasta el presente he aprendido, con eso yo me siento sumamente gratificada y espero sinceramente que la alumna, resulte ser mejor que su maestra, pues en este camino, como en todos, nadie    tiene   el conocimiento total, siempre hay algo nuevo que aprender  que lleva a estar en una continua superación.

Una sahumadora debe ser firme en su propósito y cuidar con celo, el respeto que la comunidad debe tener a “aquello” que representa el sahumador.  Les he manifestado que al ser encendido el sahumador, es el fuego sagrado de la vida el que ahí se manifiesta y pasa a ser un instrumento sagrado, por lo tanto, el sahumador debe ser transportado, entregado y colocado en el lugar apropiado, con el debido respeto. No es un objeto que una comadrita va “cargando”,  es el fuego  que nos unifica y hermana, como miembros de una comunidad y su permanencia en nuestras tradiciones auguran, que estas seguirán VIVAS.

Así también en el circulo de la danza, el corazón del circulo es el sahumador, colocado en su  pañuelo rojo, es el  corazón que late de energía e irradia  su fuerza y bienestar a toda la comunidad, por lo tanto su lugar es al CENTRO, la sahumadora debe vigilar que ese centro no lo pisen, no lo brinquen y en ese sentido debe ser sumamente enérgica, desde luego hay muchas formas de decir las cosas, como estamos en un grupo de hermanos, no necesitamos el ser agresivos u ofensivos con los demás, eso  nunca resuelve positivamente nada, pero si con firmeza evitar que se sucedan estas cosas y si es posible explicar a quien incurra en esa falta las razones para no proceder así, pues generalmente es no por mala fe, sino por Ignorancia que se actúa de esa manera.              

Las costumbres varían ligeramente de un lugar a otro, así en esta región de Querétaro, tenemos ciertas peculiaridades, que son distintas a las del Distrito Federal o incluso a las de Guanajuato, cuando acudamos a otros sitios, debemos tener presente, que estamos a las ordenes de aquellos a los que vamos a apoyar, en ese caso, es importante el ser flexibles y adecuarnos a las costumbres de ese sitio.

Quetzalcoatl instruyó al pueblo Tolteca y les manifestó, que ante los ojos de Dios, la flor, el canto, la música, la danza, las esencias, son elementos gratos, los cuales en un rito crean la frecuencia, el entonamiento adecuado, para aproximarnos conscientemente  “AL  DADOR  DE  LA  VIDA”.

Cuando asistamos a nuestras ceremonias, vayamos verdaderamente dispuestas a dar lo mejor de nosotras mismas, con buen animo, con alegría y con sentido de hermandad hacia toda la comunidad, pues en realidad todos los integrantes de la danza conchera, somos una misma familia, con un propósito común, EL SERVIR A DIOS Y A LA PATRIA conservando vivas nuestras tradiciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VELACION Y DANZA

Las ceremonias concheras se dividen en dos fases, LA VELACION, que representa la noche, el jaguar, la madre tierra, la luna, el poder de lo femenino y LA DANZA, que a su vez es el  día, el águila, el sol, el poder de lo masculino. OMETEOTL, la dualidad siempre esta presente en nuestros ritos.

Ometeotl el principio de principios de naturaleza dual, esta compuesto de Omecihuatl y Ometecuhtli, que se unen por medio del Omeyotl, la esencia del Omeyohcan. Es el principio Madre-Padre que da origen a todo lo que existe.

En la velación se da el proceso de purificación de cada uno de nosotros, “nacemos” en el amanecer debidamente “limpios”, habiendo honrado a Dios, a nuestros ancestros, a las animas conquistadoras de los 4 vientos.

En  la velación, el sahumador debe estar prendido y emanando sus esencias, antes de que se inicie en si formalmente el rito. La sahumadora es la encargada de recibir a los miembros de la comunidad que se van incorporando a la obligación, así como también deberá recibir los estandartes y ofrendas que presentan. Es un trabajo fuerte y exige un continuo estado de alerta, sobre todo si es la sahumadora de esa mesa u oratorio, la responsabilidad que recae en ella es grande. Es necesario estar consciente que deberá estar presente de manera continua hasta que termine la velación y apoyar para que la realización del trabajo de la comunidad, las ofrendas que se van a preparar, se lleven a cabo de la mejor manera. 

Es curioso, pero ninguna velación es igual a otra, siempre hay algo diferente, aunque estemos repitiendo los mismos pasos, sin embargo, lo maravilloso de este ritual, es que despierta aspectos muy positivos en la conciencia de cada uno de nosotros, es como intrpreto lo dicho por el gran Nezahualcoyotl, la activación de la esencia que nos conecta con el principio creador y   nos hace ver la transitoriedad de las cosas materiales, literalmente dice: “no para siempre en la tierra, aunque sea de jade se quiebra, también lo que es de oro se rompe, las plumas de quetzal se desgarran, no para siempre en la tierra, solo un poco aquí.”  Solo nuestra alma, a través  de la fuerza del espíritu, esta ligada a la eternidad.  Lo único permanente es el cambio.       

Al ser la velación la polaridad de la noche, el jaguar, la madre tierra, lo femenino, tiene contenidos en si los principios de vida-muerte, regeneración y cambio, representados por la energía de la serpiente en el eterno círculo del destino.

Durante la ceremonia, la comunidad elabora las ofrendas y las presenta ante la Divinidad, debidamente purificadas. El poder vibratorio de la voz, de la palabra, que con el canto de las alabanzas llevamos a cabo, activa recuerdos ancestrales, que nos conectan a nuestro origen primigenio.

El toque de instrumentos como la concha de armadillo, el teponaztle, la sonaja, nos permiten abrir ventanas hacia otras dimensiones, a través de las cuales seres provenientes de otros planos se hacen presentes: Las Animas Conquistadoras de los cuatro vientos, las Animas de nuestros Ancestros,  los seres de Luz que estamos invocando y las conciencias del mundo elemental con las cuales estamos trabajando, la flor, el agua, el aroma del copal y las esencias, el fuego representado por  la cera, las velitas de cebo y las brazas del sahumador.

En síntesis, el ritual de “LA VELACIÓN”, posee una “magia” muy singular e inigualable, nos lleva a un estado de conciencia acrecentada, en donde  diversos matices del principio creador tocan el ALMA y promueven su purificación, para renacer convertidos en soles al nuevo día. 

LA BRAZA  ARDIENTE del sahumador,  aderezada con el SAGRADO COPAL, continua llevando a cabo, su función de intermediación, entre el mundo DIVINO Y EL HUMANO. 

El atuendo para la ceremonia de velación, con el que debe acudir la sahumadora, es vestido o huipil, o bien falda y blusa, más no es una regla, es lo ideal.

Al atuendo para acudir a la ceremonia de danza, es con sus mejores galas. El espíritu se ha purificado durante la noche y al salir el sol esta radiante. El atuendo diurno para la danza representa al SOL, por ende es luminoso, buscando conscientemente presentarse ante el Padre Sol de acuerdo a los usos y costumbres, con lo mejor que nuestro esfuerzo haya podido preparar para tal efecto.

El bordado, el trabajo y esfuerzo para preparar el atuendo, es también una ofrenda, que durante un buen tiempo acompaña a quien lo hace, plasmando ahí la fuerza de su intento, impregnándolo de luz.

Sin embargo esto es algo intimo, cada cual en su corazón lleve su mejor ofrenda, su mejor intento, sin hacer juicios con respecto a los demás.

 

 

LA DANZA

Antes de salir a la danza, la sahumadora deberá entregar, los elementos que del altar van a ser llevados al exterior para participar en el circulo de danza. Se sahúman y se entregan a sus portadores y como señal de respeto a ese oratorio traza una cruz con su sahumador y se encomienda a los cuatro vientos  justo antes de salir a su recorrido.

La posición que ocupa una sahumadora siempre es al frente de las columnas, solamente si están presentes quienes tocan el caracol, al ser su instrumento una representación de Quetzalcoatl, de los cuatro vientos, ellos van al frente abriendo paso y anunciando con su toque la presencia de la comunidad conchera. 

En el circulo de  la danza, el sahumador va al centro, la sahumadora  espera a que el circulo se integre y saluda a los cuatro vientos, aunque  en realidad son siete las direcciones a las que saluda,  el oriente, el poniente, el sur, el norte, el centro hacia el cielo y el centro hacia la tierra, el centro del corazón.

 Se sahúma perfectamente el sitio donde se va a colocar  el corazón del circulo y el pañuelo rojo en donde se va a sentar el sahumador, acto seguido, si hay ofrendas u otros elementos que acompañan al circulo de danza, como lo son la campana, el agua, la veladora, flores u ofrendas, deberán recibirse y acomodarse debidamente. Posteriormente ya puede colocar su sahumador sobre el corazón del circulo, e integrarse   al ritual, de manera que quede cerca de su sahumador, para estar al cuidado del mismo, alimentándolo y  vigilando que no se apague, que no haga flama, en fin estar alerta para todo lo que se ofrezca  a lo largo de la ceremonia, como puede ser el recibir a otros miembros que se incorporan al circulo de danza.

Cuando el circulo se retira, más va a continuar por la tarde o al día siguiente trabajando en el mismo sitio, no es necesario que  se cierre con el saludo a las direcciones del universo, es opcional el dejar abierto y eso si CERRAR al igual que se abrió, al término total de la ceremonia.  En algunas mesas de danza, como en la que yo estoy cumpliendo mi función de sahumadora, generalmente  en el cierre  interviene toda la comunidad, se canta una alabanza a los vientos y se va indicando con el canto la dirección que todos debemos saludar.

Cuando se da la orden de retirada, la sahumadora  deberá  entregar sahumando apropiadamente los elementos que se depositaron en el corazón del circulo, esto debe de hacerlo rápido para inmediatamente estar lista en el saludo a los vientos y encabezar nuevamente el recorrido.       

Al terminar el ritual de la danza, ya en el oratorio, al entrar nuevamente debe saludar al pie del altar, haciendo su cruz tradicional y deberá recibir nuevamente los elementos y estandartes que los acompañaron  en el circulo, acomodándolo y colocando de nuevo su sahumador en el oratorio,  frente al altar, esperando que se dé la señal de que a concluido el acto.

Si es el final total de la ceremonia, recibe los elementos que pertenecen al oratorio, el agua, la veladora, la campana y principalmente  las imágenes que pertenecen al sitio, pero ahora deberá esperar y de acuerdo con quienes tienen a su cargo el desarrollo de  toda la festividad, o sea quienes portan las palabras y el jefe de aquel oratorio,  el cerrar el ritual. 

Al cerrar el sahumador interviene en la mayoría de los actos que se van a llevar a cabo, tanto al recoger la santa forma, como en el dar gracias  por aquellos que tuvieron a su cargo las palabras, pues salvo que porten algún instrumento como la concha, siempre saludan a los vientos con el sahumador de la mesa u oratorio.

Al retirarse la comunidad, se les van entregando sus estandartes y esto se hace con el sahumador, conforme se van despidiendo.

La sahumadora cierra, traza su cruz tradicional y si hay varias sahumadoras estas se despiden entre si, sahumándose unas con otras, o bien si es una sola sahumadora esta es sahumada por el jefe del lugar y si se esta de visita en otro sitio, no al que pertenece la sahumadora, su sahumador le es devuelto al sahumarla a ella y a su sahumador el jefe de aquel sitio. Con esto concluye todo el ritual. “EL ES DIOS”.

Como toda tradición viva, esta se aprende de la experiencia, cada vez que se participa en un ritual, hay algo más que pasa a formar parte del conocimiento y por lo tanto en estas breves palabras, no pretendo dar punto y seña de una actividad tan especial como lo es la de ser sahumadora. Al servicio de la tradición, lo más importante es que se haga verdaderamente de corazón, el conocimiento intelectual es solo una pequeña porción, de la enorme fuerza espiritual que esta presente guiando nuestros pasos, en este camino de la vida al que denominamos DANZA CONCHERA, nada es casual, somos un instrumento al servicio de la divinidad, la cual ha permitido que formemos parte de este universo maravilloso ligado a los conceptos de nuestros ancestros, en los que su Amor al Dador de la Vida, se hacia manifiesto en cada uno de los aspectos cotidianos de su vivir.

SALUDO  LAS DIRECCIONES DE UNIVERSO  Y SUS COLORES

Tlahuiztlampa: Oriente – Blanco de acuerdo al concepto Tolteca

Cihuatlampa: Poniente  – Rojo

Mictlampa: Norte – Negro

Huiztlampa: Sur – Azul

Ilhuicatl: Corazón del Cielo – Verde

Tonantzin: Corazón de la Madre Tierra

Yollotl: Corazón de todo lo que existe.

 

EL ES DIOS

Tlahuiztlampa, In Calli Quetzalcoatl, Viento del Oriente, casa de la Luz, inteligencia humana. Frente al Viento del Oriente invoco las Fuerzas Cósmicas de la Luz, para que se ilumine el camino de la humanidad y guié sus pasos hacia la paz y la fraternidad.

Correspondencia: Señor del Sacromonte

 

EL ES DIOS

Cihuatlampa, In Calli Xipe Totec, Viento del Poniente, casa de las mujeres guerreras, lugar donde se origina el cambio en los seres humanos. Frente al Viento del Oriente invoco las fuerzas cósmicas de la transformación y el cambio, para que la humanidad evolucione a través del amor.

Correspondencia: Santuario de Nuestra Señora de los Remedios

 

EL ES DIOS

Mictlampa, In Calli Tezcatlipoca, Viento del Norte, casa de la sabiduría, lugar de los orígenes, lugar de los ancestros. Frente al Viento del Norte invoco la sabiduría de los ancestros, para que la humanidad evolucione plena de sabiduría.

Correspondencia: Santuario de la Virgen de Guadalupe

EL ES DIOS

Huiztlampa, In Calli Huizilopochtli, Viento del Sur, casa de la voluntad, lugar del propósito del destino. Frente al Viento del Sur invoco la voluntad de propósito, que permite el triunfo de la Guerra Florida que se libra en el interior de todo ser humano.

Correspondencia: Santuario del Señor de Chalma

 

EL ES DIOS

Ilhuicalt, Corazón del Cielo, Corazón del Universo. Invoco a todo lo Celeste, que su bendición nos permite comprender nuestro origen en la Luz y que a la Luz debemos retornar.

Correspondencia: Santuario del Señor Santiago.

 

EL ES DIOS

Tonantzin, Divina Madre Tierra. Amorosa te Invoco Madre Tierra, dando gracias por el alimento, el cobijo y el sustento que nos brindas, aspirando a la fraternidad de todos los reinos y que el genero humano construya una vida basada en la Paz, el Respeto, la Tolerancia, la Gratitud y el Amor, por todo y por todos.

 

EL ES DIOS

Corazón de todo lo que existe, que el amor prevalezca en todos los reinos.

Para saludar a los vientos, en el oratorio, es de rodillas y dirigiendo el sahumador al frente, donde se encuentran las imágenes, ese será la dirección independientemente del punto cardinal al cual esté ubicado el altar, donde se debe iniciar el saludo. Se continua, volteando todo el cuerpo a cada uno de los vientos y señalando nuevamente al llegar al frente, el corazón del cielo y la madre tierra.

En él circulo de danza, el saludo se inicia al oriente, de pie y trazando cruces, primero hacia arriba y lentamente el cuerpo se inclina, hasta que una rodilla toca el suelo. Tanto al inicio como al final se repite “El es Dios” y se gira siempre hacia la izquierda.  Se continúa saludando, al poniente, al norte, al sur. Al corazón del cielo se le saluda dando una vuelta a la izquierda y otra a la derecha, pues Representa a Ometeotl señor de la dualidad, y a la madre tierra, dando un giro exclusivamente a la izquierda, en honor al principio de lo femenino, matriz universal de la cual todo procede, inclinándose suavemente hasta que una rodilla toca el piso, se coloca la mano libre sobre la tierra y con el sahumador finalmente se traza una cruz sobre la tierra. La séptima dirección no todos los grupos o conformidades la llevan cabo, es el saludo al Corazón de todo lo que existe. Finalmente se levanta el sahumador y se le besa en señal de respeto a todo lo que se saludo.

Si el saludo es para cerrar y retirarse de la plaza, para dar gracias: en caso de que esto lo hagan solas las sahumadoras, se hace de la manera habitual. Si interviene la comunidad y se canta alabanza se deberá seguir el orden que marque la alabanza.

Con el sincero deseo de ser útil y prestar un servicio a la comunidad, comparto estos “consejos”, en especial con aquellas comadritas que se inician en la actividad de sahumadoras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

HONRO Y AGRADEZCO:

Doy las gracias A MI MADRE LA SANTISIMA CRUZ DE LOS MILAGROS, pues es ella quien espiritualmente me motiva  y me inspira para estar en este camino. Al sagrado corazón de  María, quien esta siempre presente iluminando mi camino y el de mi familia. 

A las benditas animas de mis ancestros y a las animas conquistadoras de los cuatro vientos, a las animas de todas las malinches que siguen dando su fuerza para continuar esta labor y muy especialmente al anima de María Graciana, “El es Dios”.

Honro y agradezco a Doña María Cardona Viuda de Martínez, Cimiento de la Mesa de Danza de la Santa Cruz de los Milagros. Oratorio en donde se me hizo formal entrega del Fuego Sagrado del Sahumador, en la ceremonia de velación de la festividad del Señor de Esquipulas, en Santiago de Querétaro, Qro.

Doy las gracias de corazón, especialmente a quien considero mi maestra en el uso del sahumador, ella con toda paciencia y solidaridad, con generosidad, me transmitió mucho de su conocimiento, mi querida amiga, Capitana de Malinches del grupo Ollin Kan, Reyna Zamudio.

Agradezco la influencia positiva, los actos de apoyo y entrega de Fuego en el atrio de Nuestra Señora de Guadalupe, que en su momento y oportunidad me brindo mi querida amiga, Capitana de Malinches,  Ma. Antonieta Carrillo, de la mesa de danza de Don Hermilo Jiménez, cuyo Capitán actual es el Señor Roberto Jiménez, de Santiago Zapotitlán, Tlahuac, en el D.F.

También me impulso enormemente a incursionar en este camino una deliciosa charla sobre la sahumadora y su trabajo, que sostuve hace ya muchos años atrás con Marucha Mendoza –Ilhuikatzin, querida amiga, al servicio del Señor del Sacromonte, en Amecameca. Recuerdo que ella me comentaba: ” la primer guerrera, la que libra la lucha más fuerte en el circulo de la danza, es la sahumadora”.

Actualmente, en este año 2003, su servidora es Capitana de Malinches de la Mesa de la Santa Cruz de los Milagros del Espíritu Santo, cuyo Capitán General es el Don Manuel Rodríguez González, a quien también agradezco profundamente la confianza que a depositado en mi, su gran apoyo y amistad sincera.

A lo largo de este camino, como miembro de la comunidad CONCHERA, muchas son las personas a las que les tengo gratitud y afecto, pues han sido parte de mi aprendizaje en muy diversos sentidos, a toda la familia Martínez Cardona, de la Mesa de la Santa Cruz de los Milagros, en la cual estuve activa varios años, de corazón GRACIAS.

“EL ES DIOS”

 LOLITA VARGAS MARTINEZ- LOLMALINALTICITL

SEPTIEMBRE FESTIVIDADES DE LA SANTA CRUZ DE LOS MILAGROS EN SANTIAGO DE QUERETARO, QRO.

Mantengamos vivo el Fuego, la Luz y Sabiduría herencia de los Ancestros.

 

Veinte Sahumadoras en Yollocalli, junto a la Madre Chalchihuitlicue.

Yollocalli – Bernal

Calle Clavel s/n. Barrio Nuevo de Bernal. Ezequiel Montes, Qro.

lolita.vargas@gmail.com

442-1-86-82-21

442-2-13-18-95 en Santiago de Querétaro, Qro.